Queriendo recordar este poema dedicado a los niños de la guerra
Piececitos descalzos,
azulosos de frío,
como pasan y no os miran,
¡Dios mío!
creyendo que era suyo, hoy he recordado y he buscado al poeta Walt Whistman,lo leí y releí allá por la década de los 70 del "siglo pasado". Para que este recuerdo deje huella he seleccionado uno de los poemas de "Canto a mí mismo" (49)
(Fragmento)
Y en cuanto a ti, Muerte,
y a tu amargo abrazo destructor...
es inútil que pretendas asustarme.
A tu lado trabaja sin cesar, y más ligero, el comadrón .
Veo su mano experta y diligente
apretando,
recibiendo,
sosteniendo...
Yo estoy reclinado en el umbral flexible de ambas
puertas y marco la entrada y salida de la vida.
Y ¿qué es un cadáver, después de todo?
Estiércol,
buen estiércol para fecundar las tierras.
Y no me repugna,
no me repugna porque puedo oler las rosas blancas
que crecen y embalsaman,
porque puedo tocar los labios de los pétalos
y los senos pulidos del melón.
Y en cuanto a la Vida...
¿No es la vida el desperdicio de muertes infinitas?
(yo mismo he muerto ya mil veces.)
¿Qué decís vosotros ? ¿Qué decís,
soles profundos,
estrellas de la noche,
hierba de las tumbas - ¡Oh cambios perpetuos y
evoluciones incesantes!
Si vosotros no decís nada, ¿qué he de decir yo?
sábado, 23 de enero de 2010
domingo, 17 de enero de 2010
Se fue
Siento un desgarro en el Alma, en estos días se fue, y no me di cuenta que se iba, (como casi no me di cuenta que la quisiera tanto ) se fue y no me despedí de ella. Se fue la última persona a la que le interesaba saber si había llegado a casa cada día, si llegué bien a mi destino, si me preocupaba algo, si...
Y aquí sigo sentada en mi sendero, perdiendo todo lo que conseguí reunir durante mi camino, perdí amigos, compañeros, hermano, madre y vecina. A unos los dejé atrás o se quedaron, y otros se fueron para siempre, éstos son los que te rompen el Alma, cada una de estas pérdidas te hace una herida que el tiempo consigue curar, pero nos deja su cicatriz, esa que de vez en cuando da señales de que está ahí.
Buen viaje saluda de mi parte a todos los que quise y me quisieron, dile que cuento con ellos, que me cuiden , y me protejan a los que me lo prometieron.
Y aquí sigo sentada en mi sendero, perdiendo todo lo que conseguí reunir durante mi camino, perdí amigos, compañeros, hermano, madre y vecina. A unos los dejé atrás o se quedaron, y otros se fueron para siempre, éstos son los que te rompen el Alma, cada una de estas pérdidas te hace una herida que el tiempo consigue curar, pero nos deja su cicatriz, esa que de vez en cuando da señales de que está ahí.
Buen viaje saluda de mi parte a todos los que quise y me quisieron, dile que cuento con ellos, que me cuiden , y me protejan a los que me lo prometieron.
miércoles, 6 de enero de 2010
Poema a los amigos
Hoy he reencontrado este poema de J.L. Borges y me he tomado la libertad de sentirlo mío.
No puedo darte soluciones para todos tus problemas de la vida,
ni tengo respuesta para tus dudas y temores,
pero puedo escucharte y compartirlos contigo.
No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro,
pero cuando me necesites estaré junto a tí.
No puedo evitar que tropices, solamente puedo ofrecerte mi mano
para que te sujetes y no caigas.
Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos, no son míos,
pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.
No juzgo las decisiones que tomes en la vida,
me limito a apoyarte a estimularte y a ayudarte si me lo pides.
No puedo trazarte límites dentro de los cuales debes actuar,
pero sí te ofrezco ese espacio necesario para crecer.
No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te parta el corazón,
pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo de nuevo.
No puedo decirte quien eres, ni quien deberías ser,
solamente puedo amarte como eres y ser tu amiga.
En estos días pensé en mis amigos y amigas.
No estabas arriba, ni abajo, ni en medio.
No encabezabas ni concluías la lista.
No eras el número uno, ni el final.
Ni tampoco tengo la pretensión de ser la primera, la segunda o la tercera de tu lista.
Basta que me quieras como amiga.
Gracias por serlo.
No puedo darte soluciones para todos tus problemas de la vida,
ni tengo respuesta para tus dudas y temores,
pero puedo escucharte y compartirlos contigo.
No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro,
pero cuando me necesites estaré junto a tí.
No puedo evitar que tropices, solamente puedo ofrecerte mi mano
para que te sujetes y no caigas.
Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos, no son míos,
pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.
No juzgo las decisiones que tomes en la vida,
me limito a apoyarte a estimularte y a ayudarte si me lo pides.
No puedo trazarte límites dentro de los cuales debes actuar,
pero sí te ofrezco ese espacio necesario para crecer.
No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te parta el corazón,
pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo de nuevo.
No puedo decirte quien eres, ni quien deberías ser,
solamente puedo amarte como eres y ser tu amiga.
En estos días pensé en mis amigos y amigas.
No estabas arriba, ni abajo, ni en medio.
No encabezabas ni concluías la lista.
No eras el número uno, ni el final.
Ni tampoco tengo la pretensión de ser la primera, la segunda o la tercera de tu lista.
Basta que me quieras como amiga.
Gracias por serlo.
viernes, 1 de enero de 2010
Sin Musas
Se fueron las musas, me dejaron sentada en el sendero, se cansaron de esperarme, se fueron como se fue la Navidad, pero más en silencio, no me dijeron nada ..., siento su ausencia, cuando me pongo a escribir, y no me gusta lo que escribo, haga lo que haga no me gusta, no me salen las palabras, ni la imagen, hasta se me borra el pensamiento, para colmo he decidido que no me gusta la Navidad, sólo sus luces de colores, el alumbrado de las calles y los árboles.
Puedo vivir sin muchas cosas, pero no sin musas, quizás se fueron porque di paso a la apatía, tenia que haber comprendido que no son buenas compañeras de viaje, me toca decidir con quien me quedo, el problema es que ellas se fueron y a la otra la tengo instalada cómodamente.
lunes, 14 de diciembre de 2009
Noche de Ilusión
He oído a lo lejos un sonar de tambores , me puse de pie y no logré ver nada, sin embargo el sonido en aumento anunciaba la proximidad del acontecimiento. ¡Un gran acontecimiento ! la Cabalgata de los Reyes Magos, y yo como siempre, sin escribir mi carta, en eso
no he cambiado con el transcurrir de los años, sigue gustándome que la vida me sorprenda; quizás porque los Reyes siempre me dejaron algo, o porque es más cómodo. Para este año sigo con el mismo deseo. ¡Sorpresa, sorpresa, sorpresa...! y capacidad para sorprenderme, porque a esta altura de la vida, la capacidad que más se merma es la de sorprendernos.
no he cambiado con el transcurrir de los años, sigue gustándome que la vida me sorprenda; quizás porque los Reyes siempre me dejaron algo, o porque es más cómodo. Para este año sigo con el mismo deseo. ¡Sorpresa, sorpresa, sorpresa...! y capacidad para sorprenderme, porque a esta altura de la vida, la capacidad que más se merma es la de sorprendernos.
viernes, 27 de noviembre de 2009
Sentada en el Sendero
Sentada en el sendero esperé, y tú no llegaste,
llegaron los sueños, y tú no soñaste,
llegó el miedo, tú no temblaste,
llegaron las dudas, tú no dudaste,
pasaron las noches, y tú no pasaste,
pasó mi tren, decidí no esperarte.
llegaron los sueños, y tú no soñaste,
llegó el miedo, tú no temblaste,
llegaron las dudas, tú no dudaste,
pasaron las noches, y tú no pasaste,
pasó mi tren, decidí no esperarte.
lunes, 23 de noviembre de 2009
REENCUENTRO
Miraba a lo lejos, distraido, absorto, su mirada fija en un punto lejano del horizonte. Lucía por más que dirigía su mirada hacía el punto en que Carlos parecía que miraba, no conseguía encontrar nada que mereciera tanta admiración, ni siquiera atención.
En aquel lugar estaban las mismas cosas de siempre, hasta las nubes eran o parecían las mismas, el mismo color, las mismas formas, el viejo roble junto al camino invitando al caminante a descansar bajo su sombra, el tío Benito con su rebaño de ovejas camino de su cabaña; escenas que se repetían todos los días a la misma hora. Buscó en su memoria algún día de invierno en que a las cinco en punto de la tarde, el tío Benito no hubiera pasado, fue imposible, no pudo encontrar en sus recuerdos ni siquiera un día en el que se retrasase unos minutos, tanto adentró su pensamiento que quiso recordar como su madre saludaba todos los días al tío Benito a su paso por el lugar a las cinco en punto de la tarde, estando ella aún en el seno materno.
Volvió la mirada hacía Carlos, allí seguía ensimismado, sin que ella supiera en qué, dio unos pasos para aproximársele cuando un leve silbido la hizo detenerse en seco, al mismo tiempo Carlos se volvía como si hubiera saltado un resorte, quedando los dos frente a frente, se repitió el mismo sonido, ahora como un susurro, entraba por sus oídos e iba impregnando el aire como si de un aroma se tratara; el susurro fue tomando cada vez más intensidad y se oyeron claramente dos palabras que alternaban su repetición con intervalos de segundos; sus miradas se cruzaron y en ellas se leía la misma pregunta: ¿no es posible?. No, no era posible que al cabo casi , no recordaba ya cuantos años sus nombres fueran repetidos por el Eco sin que ellos hubieran dicho ni siquiera una sola palabra. Seguían en el mismo sitio, unos metros los separaban, sin embargo entre ellos la distancia era tan enorme que sólo el Eco conseguía su aproximación con la repetición de sus nombres, que se oía cada vez más fuerte y se extendía por todo el valle, elevándose hasta llegar a la montaña donde ellos se encontraban y que tiempo atrás visitaban a menudo para contemplar la maravillosa vista que ofrecía el paisaje, e imaginaban que como pájaros lo sobrevolaban. Pero entonces no lo hacían por separado como en estos momentos, entonces sus espíritus estaban tan unidos que todo era compartido, como si de uno solo se tratara. Pero de eso hacía tanto...que casi no podía recordar qué les había separado, no físicamente, sino el ser interior que llevamos cada uno consigo. Sus nombres se introdujeron por sus oídos e iba recorriendo todo el interior de sus cuerpos, hasta que no quedó ni una sola célula en la que no estuviera grabado: Carlos-Lucía, Lucía - Carlos.
Se levantó una ligera brisa y actuó sobre ellos como si de una pantalla de rayos X se tratara, sus pensamientos quedaron al descubierto y cada uno pudo ver en el otro lo que sentía en ese momento. Seguía resonando en sus oídos la voz del Eco que repetía sus nombres como en antaño, ¡sus pensamientos!, sintieron un escalofrío que les recorrió todo su ser y, sin saber como se mezclaron, surgió un solo color con dos matices, una sola idea con dos puntos de vista, un solo objetivo con dos forma de actuación.
Siempre creyeron que eran dos almas gemelas, por eso cuando el tiempo le fue quitando y poniendo a cada uno lo que era suyo, se fueron refugiando cada uno en su caparazón hasta convertirse en dos auténticos extraños.
En el horizonte se vislumbraba la puesta de sol más maravillosa que jamás habían visto.
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